Fostul meu a văzut gemenii mei și și-a recunoscut propriii ochi

otras mujeres salir con sonrisas pequeñas o con ojos rojos, y entendí que allí todos sosteníamos algún tipo de esperanza con las manos desnudas.

Cada prueba negativa era una pequeña muerte.

No una muerte que la gente supiera acompañar.

No había funeral.

No había flores.

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No había una fecha que otros recordaran.

Solo un baño cerrado, una línea que no aparecía y yo intentando respirar sin hacer ruido.

Al principio, Luca estaba conmigo.

Me tomaba la mano durante las citas.

Preguntaba lo que yo no me atrevía a preguntar.